PUBLICACION MENSUAL - 1 de OCTUBRE 2005 - NUMERO 1




ENTREVISTA

PADRE JOSÉ ROBLEDO LANDEROS

Por: Mercedes Aquino.

Con mirada vivaz se presenta ante nosotros Monseñor José Robledo Landeros, rodeado de un grupo de personas que lo escuchan con amorosa entrega. Hombre de aspecto sencillo y franco, accede a concedernos la entrevista, que inicia en el atrio de la iglesia. Empieza su relato así: “Llegué a este pueblo en 1971. Todavía no había camino empedrado ni luz en el túnel. Éramos 400 almas y la pobreza era evidente en cada rincón. Al principio pensé que qué iba yo a hacer en este pueblo, solo. Hasta creí escuchar en la primera noche unos pasos furtivos y resultó ser un burro que comía desperdicios afuera. Los comercios eran pocos y los trabajos escaseaban. Solo estaba la mina y la gente moría muy joven de silicosis. El polvo, la humedad y la pólvora acababan con ellos, morían con los pulmones de plata. Los catorceños vendían sus antigüedades, sus candados, puertas, espejos y demás vestigios de la época de esplendor, para poder alimentarse de fríjol y maíz. Por pocos pesos se vendieron piezas de valor incalculable. Fue así como comencé a decirle a la gente que me vendieran a mí sus cosas, para poder formar un museo y de esta manera tratar de conservar el patrimonio del lugar. ¡Véndanmelas a mí!, les dije, pues algún día regresarán aquí. Muchas cosas están aún en mi poder y pasarán a formar parte del acervo de este pueblo cuando yo muera, tal como lo prometí. Un día antes de morir tal vez, pero lo voy a cumplir”. Originario de Salinas, San Luis Potosí, el padre nos comenta que en aquel tiempo se llevaban a cabo zarzuelas, sainetes y diversas obras de teatro en el palenque, ya que no había televisión en el pueblo. También se formaron algunas estudiantinas, una de las cuales, La Catorceña, llegó a viajar al interior del país y al extranjero. El padre promovió la publicación del semanal El Trinquete en 1974, que hablaba de deportes y actualidades catorceñas.
Don José es canónigo del Cabildo de la Iglesia Catedral y Monseñor, convertido en tal por el Papa Juan Pablo II. Nos cuenta muchas anécdotas que le tocó vivir en ese tiempo, como aquel trenazo en el cual perdieron la vida cientos de peregrinos cerca de Saltillo, en el puente La Morena al regreso de visitar a San Francisco en Catorce, o aquella ocasión en la que decenas de personas estuvieron a punto de perecer ahogadas en el interior del túnel Ogarrio a causa de los gases liberados por tantos automóviles que circulaban. Ésta es otra de ellas, que nos platica con un dejo de nostalgia: En una ocasión, cuando filmaban Pedro Páramo, el actor Bruno Rey, que personalizaba a un cura, se paró a un lado de mí, que iba vestido de civil. Le dije: ¡Hola colega!. A lo cual el actor, respondió: ¡A mi ningún cabrón me dice colega, ningún ranchero de ustedes me va a llamar colega y quiero que te disculpes, como los hombres!!!. Yo le contesté que en realidad sí era un sacerdote. Entonces Bruno Rey me dijo: ¡A siiiii, pues entonces saque un vino, yo se que en un pueblo jodido como éste, el que tiene los buenos vinos es el cura!!!. ¡Pues yo no tomo señor!. Pero de todos modos se lo mandó traer.
Le preguntamos a Don José cuáles son los cambios que ha notado en el pueblo después de tanto tiempo, a lo cual respondió: ”Veo realizado mi mayor deseo, es decir, que la gente salió de pobre”. El Padre Robledo nos visitó en Real de Catorce, donde recibió un merecido reconocimiento por parte de las personas a quienes ayudó. Lo acompañamos caminando hacia el túnel, siendo detenidos frecuentemente por quienes querían despedirse y mostrarle su afecto. Su gente lo esperaba a bordo de una camioneta, para volver a la comunidad de San Isidro en San Luis Potosí, donde radica actualmente.