N°4
publicación mensual
enero 2006

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BRIGITTE LÚTHI ALEXANDER

Por: Mercedes Aquino

El sol de la tarde calienta los muros y se abre espacio por las ventanas de la cocina donde Brigitte nos recibe y comenzamos nuestra plática. Nacida en Berna, Suiza y residente en Real de Catorce desde hace varios años, es una persona muy querida por la comunidad, no solo por su modo de ser, amable y generoso, sino porque la profesión que tiene la lleva al interior de muchas familias. Es partera y enfermera y son ya varios los bebes catorceños que han venido al mundo con su ayuda y sus cuidados. Ella nos cuenta: María Cano, una amiga que vivía en Catorce, me llamó a Suiza porque iba a tener su primer bebé (quien por cierto ahora es una linda jovencita llamada Carmen). Sólo que el parto se adelantó tres semanas y no llegué a tiempo, pero de todos modos me quedé a ayudarla. Mi primer encuentro con Real fue justo durante la feria de octubre. El túnel estaba cerrado a los automóviles y lo atravesamos con un carretón, tirado por un burro. El agua goteaba del techo y había mucha gente caminando. María y Franz su esposo, me parecían como María y José con su bebé y esa fue la primera impresión que tuve. Fue una bonita experiencia el llegar aquí.
Mi trabajo me esperaba en Suiza, yo tenía que regresar. Justo en esos días llegaron dos amigos de Maria de Texas, Eduardo y Clark y como tenían pensado viajar un poco por el país, me invitaron a su caravana. Así fue como conocí aquí en Real a mi futuro esposo, Ed Alexander. Partimos y en ese viaje nos enamoramos. Él me llevo a Texas, donde fui a visitar a mis amigas y volví a Suiza pero solo por una corta temporada. Ed siempre quiso vivir aquí. Desde los años 70's vino por primera vez y le encantó el lugar. Nosotros llevamos siete años viviendo en este lugar.
Mi experiencia como partera en Real ha sido importante ya que fue aquí y en Texas donde di el paso que me faltaba para adquirir la seguridad que necesitas en esta profesión. En Suiza teníamos a los doctores y los aparatos más modernos y hacerlo por tu cuenta no es fácil.
Lo que más disfruto de Real de Catorce son los tiempos de tranquilidad, aunque no siempre es así. Disfruto mucho de asistir partos aquí ya que la gente es muy agradecida. Esa gente que quiere que tu vengas a su casa es muy lindo. El estar en un parto une a las personas y da mucho respeto en el pueblo. Eso me agrada ya que en Texas por ejemplo, se pierde un poco el respeto por las parteras, como que no te consideran pero aquí es diferente. Trato de llevarme bien con los doctores del Centro de Salud ya que generalmente son muy jóvenes y su experiencia en partos es poca. Al principio no fue fácil. A veces me sucedió que como doctores no me aceptaban o querían usar mi material pero sin dejarme intervenir, por eso me retiré un tiempo. Ahora vienen desde San Luis a parir conmigo. Hay una tendencia a tener los hijos en casa. En el hospital existe todo el equipo pero también hay muchas bacterias malas. Tu casa es tu propio ambiente y si hay higiene no te va a pasar nada. No niego que hay riesgos, pero también los hay en el hospital. Me invitaron el año pasado a un encuentro de parteras y curso de actualización en Matehuala y fue muy interesante, encontré ancianas de 80 años o más que se dedican a esto. Había enfermeras instruyendo a las parteras y eso me sorprendió pues debería haber más parteras enseñando a parteras. La transmisión de conocimientos es muy importante, sobre todo cuando se vive en ranchos o casas aisladas. Me entristece que en México no haya parteras en los hospitales porque un parto es mucho sufrimiento y la mujer necesita de un apoyo así. Muchas enfermeras dicen que todas hemos pasado por esto, que te aguantes, pero a veces el trato debería ser mas humano. Me gustaría muchísimo enseñar a mujeres jóvenes a ser parteras ya que la transmisión de conocimientos es importante. Me gustaría ayudar a concientizar a la sociedad de retomar a las parteras y que se permita su acceso a los hospitales.
Brigitte trabajó en África como misionera antes de venir a México. Nos conocemos desde hace varios años, incluso, en una ocasión, el destino quiso que asistiera a un parto que ella debía atender. Me encontraba ahí por casualidad y cuando ella vino a revisar a la paciente, la llegada del bebé era inminente. Hubo que prender el horno, calentar agua y cuidar muchos detalles. Su tranquilidad contribuyó a crear una atmósfera especial y así llegó al mundo Nora. Fue una experiencia hermosa.

 

 

 


Brigitte con sus hijos Luc y Mimí

 

 

 

 

 

 


La familia Alexander

 

 

 

 

 

 


Brigitte con sus hijos Luc y Mimí



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