N°9
publicación mensual
junio 2006

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JOSHUA

Por: Angelo San

A Silvia y Alice

Correr
sobre los misterios del mundo
y después –inmediatamente-
llorar.
¿Cuál es la verdad
que se adivina en el fondo
de un vaso de cerveza?
¿Cuál es esa pasión
que trastorna el Alma
cada vez que vemos
una flor, una lápida?
Este
es el misterio del mundo
que vuela sobre las nubes,
pero
recordemos que nosotros
estamos siempre -abajo-.
La vida
es un salto hacia lo alto
hacia aquél único Dios
que tarda en manifestarse
pero estamos seguros existe,
en el Universo, en nosotros.
El mundo
está lleno de lunáticos, encontrarlos...
-encontrarnos a nosotros-
Sí, los lunáticos
bajo un cielo azul estrellado
de espirales locas en movimiento
a lo Van Gogh
como un Espíritu
del Mal
que se pierde
en el perfume de las flores,
en burbujas de peyote
y melancolía
en México o en Italia
¿Cuál es la diferencia?
Sin boleto
de autobús
sin más lágrimas
para derramar en el fango,
sin pizzas de salami
para comer
con filtros televisivos
perdidos en un vuelo
de Milán
a Ciudad de México,
pasando por el aburrimiento.
Al final
¿Estoy más cómo sobre el diván de un bar
o sentado sobre una piedra
en el desierto?
Hay batidos de ala
de la mente aquí abajo.
Un amigo lo lee
en mis ojos
y la ciudad grita
su despecho
que la serena
que la doblega
que la vuelve prostituta
que la hace flotar en el agua
que la vuelve disponible
que recoge los pedazos
y los entierra bajo los árboles
de Joshua,
junto a las catedrales
de desiertos suplicantes
bajo silencios
de indios formados
hacia la Nada
que quiebran nuestras mentes
insensatas
y gritan ¡Buen provecho!
y vociferan como gatos
salvajes y libres
se detienen a mirarlos
y se preguntan
¿Dónde estamos ahora?

Joshua es Dios,
En la inmensidad de México
en los ojos de la rubia
de enfrente
que está con su estúpido
Soy Yo
El verdadero estúpido en el mundo
sin embargo el aire me ayuda
a reír,
buena novela
de aquí al final del mundo.
Levantamos gloria
en el viento,
desplegamos banderas
y estandartes
del cráneo al corazón
sobre la vía
de una sutil
condescendencia luminosa
La perseverancia
del Bien y el Mal.
-Tonal y Nagual-
calor y frío
hombre y mujer
esposo y esposa
padre e hija,
estallan
en risas histéricas
privas de Beatitud
en la confesión
de los pecados propios.
¿Quién ha establecido
que Dios sea Dios
y no lo sea yo?

Joshua es un árbol
en Real de Catorce
en la inmensidad de la Alegría
cerca del cielo
rodeado de Plata
y bañado en lágrimas
de Diamante.
Es la vida entera,
la pasión,
las ganas de rebelión
el rescate de la
Nada.
Y la lluvia
extendida en la hierba
vigoriza esos pétalos
de rosa
que estallan mudos
en las noches de ruido
de la mente
y pierden gotas
de sangre
en sonrisas histéricas

plic
plic
plic
hasta mirarse
en el espejo
del lago
y del Alma retorcida
del Poeta maldito.
Malditos todos
Los últimos hoteles
donde he vivido,
desde sus habitaciones
no he visto más que lágrimas
en las ventanas.
La vida es un engaño
Y nosotros somos sus
engañadores;
trato de llamarme afuera
que hay sol
que camino embriagado
que vuelo sobre las nubes
que vuelo
que camino
que hay sol
engañador
en el engaño de Dios
Ahora llueve de verdad
también en el desierto
y Joshua sonríe
Beato

de aquella infinita
Beatitud humana
reflejada en el cielo
gris. Botones de ocre.

Entonces llamo
a las ganas
de soledad en el mundo
y regreso aquí, la ciudad
bajo árboles encendidos
de melancolía
y sonrío
rápidamente
-vagabundo del Yo
errante-
espasmódicamente
regreso a la búsqueda
de una sonrisa,
de la sonrisa.
Al final filtro
las ganas de misterio
con el secreto innatural
de las cosas
que vuelan desde hace milenios
sobre nuestros corazones
cansados,
enfermos, contaminados
pero listos
en cualquier momento
a gritar
nuestra
infinita Beatitud
que es primavera
-todavía-
que es Santa
que es joven
que es muerta
que es Dios
que es Joshua,

la vida
.

 

 

 

 




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